Esta obra, excepcional, no aspira a rivalizar con Los Toros de José María Cossío, la referencia capital de todas las bibliografías. Sin embargo, su naturaleza y la calidad fuera de lo común de todas sus contribuciones la convierten en una joya única en su género : la tauromaquia y el arte de los toros, diseccionados con mucha finura por una veintena de aficionados franceses, que forman parte de una cierta elite intelectual. Hispanista emérito, autor de varias obras de referencia sobre España y los españoles, Bartolomé Bennassar firma una historia de la tauromaquia que será una gozada para los lectores españoles, que podrán descubrir varios capítulos mal explorados de la historia del toreo, comenzando por las tradiciones tauristas franceses, con una colección impagable de personajes con mucho-mucho color. Robert Bérard firma una introducción al arte de la lidia que es una pequeña joya. Béatrice Mandopoulos escribe un capítulo muy fino sobre la gran literatura taurina de todos los tiempos.
Otro detalle importante, esta historia y diccionario histórico de la tauromaquia se publica en una gran colección de textos clásicos. No sé si por vez primera, en lengua extranjera, una historia monumental de las artes del toro y el toreo se publica junto a las obras completas de Shakespeare y Victor Hugo, en compañía de grandes autores de la literatura universal de todos los tiempos, como Rimbaud, Segalen, los grandes románticos alemanes, la novela de terror anglosajona y T.S. Lawrence.
Se trata de una empresa muy fuera de lo común: una veintena de historiadores, eruditos y profesores analizando la tauromaquia desde la perspectiva del gran parte, con el respeto y el rigor propio del trabajo universitario, perfectamente compatible con la pasión de aficionados exigentes. La naturaleza erudita y doctoral de todo el volumen es perfectamente compatible: el rigor está al servicio del dato preciso, la biografía de personajes célebres y menos célebres.
En primera lectura, esta historia y diccionario de la tauromaquia está dirigida a todos los públicos. Pero, dicho esto, es una evidencia que tanta pasión erudita también desvela páginas mal conocidas de las relaciones entre España y Francia, que el arte de los toros ayuda a contemplar desde una perspectiva perfectamente inexplorada.
Juan Pedro Quiñonero (30 de mayo de 2008)
Corresponsal de ABC en París